Muy recomendada.

domingo, 25 de septiembre de 2016

7 lecciones maravillosas que podemos aprender de los errores



Todos hemos escuchado expresiones como “errar es humano” o “cada error encierra una oportunidad de aprendizaje”. Sin embargo, lo cierto es que cuando cometemos un error importante nos resulta difícil lidiar con esa sensación de fracaso y culpabilidad, que a veces se convierte en un pesado fardo que cargamos sobre nuestros hombros y nos impide avanzar.
El problema es que hemos aprendido desde pequeños que los errores son algo negativo. Esta idea que se encuentra grabada profundamente en nuestra mente se reactiva cada vez que nos equivocamos. En esos casos, repetirse frases positivas no servirá de mucho, es necesario operar un cambio más profundo en nuestro sistema de creencias. Para ello, el primer paso consiste en comprender que los errores pueden enseñarnos valiosas lecciones.
¿Oportunidad o fracaso? La decisión es nuestra
1. Nos enseñan lo que queremos y lo que no de la vida. Los errores son una oportunidad para conectar con nuestra esencia y descubrir qué es lo que realmente queremos de la vida. Nos ayudan a clarificar el camino ya que, al menos, nos indican la senda que no queremos recorrer. De hecho, podemos entenderlos como una señal de alarma que nos indica que ha llegado el momento de realizar un cambio, de valorar otras perspectivas y quizá hasta de redefinir nuestras expectativas.
2. Nos enseñan que somos vulnerables. Por mucho que nos esforcemos, no podemos evitar cometer errores. Podemos desanimarnos y llorar sobre la leche derramada o aprender una valiosa lección: comprender que no somos infalibles, que podemos equivocarnos, quedarnos atascados o incluso vernos obligados a pedir ayuda. Los errores son una “ducha de realidad” que nos ayuda a comprender y asumir nuestra vulnerabilidad. La idea no es alimentar la indefensión sino asumir nuestras limitaciones y comprender que también necesitamos a los demás.
3. Nos enseñan lo que funciona y lo que no. El ensayo y error también es una forma de aprendizaje. Cuando nos equivocamos y sufrimos las consecuencias comprendemos que estábamos yendo por mal camino y que debemos reencauzar nuestros esfuerzos en otra dirección. Cuando reflexionamos sobre lo ocurrido tenemos la oportunidad de cambiar nuestros hábitos, creencias y formas de hacer las cosas. La clave radica en preguntarnos cómo podemos aprovechar ese error y qué podríamos hacer diferente la próxima vez.
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4. Nos enseñan a asumir la responsabilidad. “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete un error mayor”, afirmó Confucio. De hecho, asumir nuestra responsabilidad cuando nos equivocamos nos permite crecer como personas. Es probable que en un primer momento nos sintamos mal, pero a la larga asumir las consecuencias de nuestras acciones es un acto de empoderamiento que nos ayuda a tomar las riendas de nuestra vida. Es un paso más para desarrollar un locus de control interno y comprender que somos nosotros quienes decidimos qué rumbo tomar.
5. Nos enseñan a ser más empáticos y tolerantes. Nadie puede entender a otra persona hasta que no ha caminado con sus zapatos. Sin duda, cometer errores nos acerca emocionalmente a los demás, nos enseña a respetar a los otros, aunque se equivoquen, porque también nosotros hemos pasado por situaciones similares. De hecho, el efecto Pratfall, descubierto en 1966 por un grupo de psicólogos de la Universidad de Minnesota, desvela que cuando las personas cometen pequeños errores nos resultan más simpáticas ya que logramos identificarnos fácilmente con ellas. Por eso, cometer errores nos enseña a ser más tolerantes y a no ser tan exigentes con los demás.
6. Nos enseñan a vivir sin arrepentimientos. Goethe dijo que “el único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”. A lo largo de nuestra vida nos equivocaremos muchas veces, y en ocasiones cometeremos grandes errores. Sin embargo, el verdadero error es no haberlo intentado, haberse quedado de brazos cruzados. Mantenerse dentro de nuestra zona de confort, ese sitio donde no podemos equivocarnos pero tampoco aprender ni crecer, es el peor de los errores y a la larga se convertirá en nuestro mayor arrepentimiento. Es mejor equivocarse, que vivir con miedo al error.
7. Nos enseñan a confiar más en el curso de la vida. Cometer errores no es agradable, es cierto que equivocarse y comenzar de nuevo puede ser difícil pero si hemos aprendido la lección, nos daremos cuenta de que todo tiene solución. Cuando las aguas vuelvan a su cauce, nos percataremos de que probablemente reaccionamos de manera exagerada porque las emociones habían tomado el mando. Así, cuando miramos los errores con la distancia que nos regala el tiempo, aprendemos a confiar en el curso de la vida y dejamos de lado el miedo que generalmente provoca la incertidumbre.
Tenemos en nuestras manos la increíble posibilidad de transformar la sensación de fracaso que suele acompañar a los errores en una oportunidad de cambio. ¡No la desperdiciemos!
Diván Psicologos / Jennifer Delgado

DIFERENCIA ENTRE GUIA ESPIRITUAL Y ANGEL DE LA GUARDA

micartastral.com
CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE UN GUIA ESPIRITUAL Y UN ANGEL DE LA GUARDA?…….En tu niñez te enseñaron que el cielo y la tierra son dos cosas separadas. Y ya que el cielo, o firmamento, es sinónimo de Cielo, o el lugar donde se encuentra Dios, es posible que cuando pienses en el mundo espiritual mires hacia arriba, buscando en la distancia todo aquello que no puedes ver en la tierra.
Sin embargo, también habrás oído decir que Dios, los ángeles y todo lo que pertenece al mundo del espíritu, o el Cielo, no tienen límites de tiempo o espacio.
El Cielo, en realidad, no es un lugar lejano al que tengas que mirar con los ojos. Esto se debe a que el cielo es en realidad otra dimensión, un “lugar” separado de nuestro mundo material por lo que mucha gente llama “un velo”.
Los psíquicos, medios y personas espirituales que tienen acceso a ver más allá del “velo”, describen ese mundo como un lugar de luz, y a sus habitantes como seres de luz. Son seres que han dejado sin materia, debido a su evolución o a su origen divino.
¿Qué es un guía espiritual?
A quien vive en esta existencia terrenal, se le hace muy difícil traspasar ese velo invisible. Con la muerte, el alma se libera y puede acceder a ese mundo de luz. Entonces decide cuál será el próximo paso en su camino.
Las personas que han logrado un alto nivel de evolución espiritual, cuando dejan el mundo material, pueden convertirse en guías espirituales. Para los que creen en la reencarnación, esta es la máxima meta: liberarse de la existencia carnal. Para los que no creen en la reencarnación, no es tan difícil imaginar que alguien que va al Cielo quiera ayudar a los demás.
Un guía espiritual es un ser evolucionado que regresa en espíritu a ayudar a las personas que continúan viviendo en el mundo material.
Los guías espirituales están relacionados espiritualmente a las personas que ayudan. Pertenecen a la misma “familia espiritual” que la persona.
Una forma de guía espiritual son los maestros ascendidos, personas con un gran nivel de evolución que luego de dejar la materia regresaron a ayudar a los otros seres humanos.
Un guía espiritual no es lo mismo que un Maestro Ascendido.
¿Cuál es la diferencia entre un guía espiritual y un ángel?
Los guías espirituales y los ángeles están en el mundo espiritual, pero no son lo mismo. La esencia de cada uno es diferente.
Los ángeles son de la misma esencia del Creador. Los guías espirituales comparten esta esencia, pero han sido personas encarnadas en algún momento de la historia de su alma.
La mayoría de los estudiosos de este tema están de acuerdo en que los ángeles no han sido seres encarnados, aunque algunas personas, como la Dra. Doreen Virtue, sostienen teorías diferentes.
Los ángeles y los elementales como las hadas y otros seres guardianes de la naturaleza son de la misma esencia espiritual.
¿Son tus familiares muertos tus guías espirituales?
Aunque es posible que alguno de tus familiares muertos sean personas altamente evolucionadas, lo más probable es que no sean tus presentes guías espirituales. El alma debe pasar por un periodo de sanación y aprendizaje antes de regresar a ayudar a otros seres.
¿Cómo te ayudan los guías espirituales?
Los guías espirituales proveen guía espiritual, una perspectiva más amplia de la vida y un sentido de bienestar y compañía. Sus enseñanzas ayudan al alma a evolucionar. Ayudan a eliminar la ansiedad porque fomentan el trabajo de sanación del ser, la humanidad y el planeta.
¿Cómo te comunicas con tu guía o guías espirituales?
Toma tiempo para meditar respecto a los momentos importantes de tu vida. ¿Cómo has recibido ayuda o enseñanzas en esos momentos?
Haz preguntas antes de dormir, para que los ángeles y los guías puedan ayudarte durante el sueño.
Mantén un diario con tus preguntas, las respuestas que recibes y las comunicaciones repentinas que puedan surgir cuando te conectes con tus guías. En otras palabras, mantén canales abiertos de comunicación.
Toma tus propias decisiones, pero mantente alerta a tus sentimientos e ideas que puedan inspirar cambios.
Recuerda siempre que tu trabajo es evolucionar espiritualmente. Tus guías te ayudan, pero tú tomas las decisiones. Piensa siempre en el bienestar de los demás y en cómo puedes contribuir a mejorar el mundo. Eso te asegurará la ayuda y guía del mundo espiritual.

sábado, 24 de septiembre de 2016

CINCO SEÑALES DE QUE TU CONCIENCIA HA COMENZADO A EVOLUCIONAR

ayurvedadeltibet.com
En los últimos años la humanidad ha atravesado por todo tipo de catástrofes, guerras, desastres naturales, crisis financieras, etc. La ambición desmedida amenaza seriamente nuestra supervivencia como especie. Y aunque suene paradójico intentar solucionar un problema global desde la conciencia individual también podría ser nuestra única oportunidad. Es por eso que cada vez más personas experimentan lo que se conoce como “despertar de la conciencia”, es decir, un proceso de transición evolutiva hacia una vida más espiritual y generosa. Alejada de los valores tradicionalmente impuestos por el consumo y el mercado.

CINCO SEÑALES DE QUE TU CONCIENCIA HA COMENZADO A EVOLUCIONAR
Si tu conciencia ha comenzado esta transición es probable que hayas notado alguna o varias de estas señales:

CINCO SEÑALES DE QUE TU CONCIENCIA HA COMENZADO A EVOLUCIONAR
1. Encuentras poca satisfacción en el consumo

Has dejado de comprar con la frecuencia que antes lo hacías, te parece absurdo que la vida de las personas se trate de trabajar para consumir. Buscas otras alternativas para divertirte que no involucren el dinero.

2. Experimentas una crisis de identidad
Comienzas a preguntarte cuál es tu lugar en el mundo y por qué has elegido la vida que elegiste. Sientes la necesidad de cambiar de trabajo o de profesión, quieres encontrarle un sentido a la vida que nunca antes te había preocupado.

3. Sientes la necesidad de purificar tu cuerpo
Decides cambiar tu estilo de vida tóxico y sedentario. Te preocupa de dónde vienen los alimentos que consumes y eliminas de tu dieta todo lo que te contamina. Además, por fin te das tiempo para ejercitarte y para comenzar a meditar.

4. Te alejas de personas y ambientes negativos, buscas verdaderos vínculos interpersonales
De pronto notas que tienes cada vez menos en común con personas que siempre habían sido tus amigos. Te incomoda su cinismo o su falta de empatía y poco a poco dejas de frecuentarlos sin que eso te afecte realmente. Al contrario, te sientes mejor y más contento.
5. Comienzas a hacerte preguntas que antes no te hacías

Despierta en ti un genuino interés por el conocimiento. Comienzas a sentir que entiendes mejor la realidad que antes y puedes ver conexiones entre sucesos que antes no te hubieras imaginado posibles pero nada de esto te inquieta, te parece natural.

La diferencia entre querer y amar explicada por El Principito

Querer y amar son ambos sentimientos maravillosos pero, sin duda, distintos. Todos (o casi todos), tenemos un propósito firme e intangible en nuestra vida: amar a alguien con todas nuestras fuerzas.
Pensamos en esto y lo deseamos fervientemente por el simple hecho de que pensamos que la consecución de estos objetivos nos encamina a la felicidad. No nos equivocamos al pensar que el apego saludable es indispensable para recorrer nuestro mundo.
Sin embargo, por diversas razones, acabamos confundiendo el querer con el amar y viceversa. Como consecuencia de esta confusión llenamos nuestra mochila emocional de falsos “te quiero” y de “te amo” vacíos.
La sabiduría emocional que encierran los diálogos en el Principito
Saint-Exupèry nos brinda un magnífico pasaje en El Principito que podemos traer aquí con el objetivo de aportar luz sobre esta poderosa realidad emocional que nos afecta a casi todos en un momento u otro de nuestra vida.
—Te amo —le dijo el Principito.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento.
Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como pareja, padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
—Ahora lo entiendo —contestó ella después de una larga pausa.
—Es mejor vivirlo —le aconsejó el Principito
Otra preciosa explicación relacionada con la diferencia de la que hablamos es aquella que las enseñanzas budistas nos ofrecen. En ellas se afirma sabiamente que si quieres a una flor, la arrancas para tenerla contigo, y si “amas” a una flor, la riegas todos los días y la cuidas.
En definitiva, cuando amamos a alguien le aceptamos tal cual es, permanecemos a su lado y buscamos dejar posos de felicidad y de dicha en cada momento. Porque los sentimientos para ser puros e intensos tienen que venir de muy adentro.
Por eso es esencial hacer un ejercicio de trabajo interior y cuestionarnos si lo estamos haciendo bien, si estamos gestionando bien nuestros apegos y nuestros sentimientos o, por el contrario, estamos confundiéndonos por el deseo de ponerle palabras duraderas y profundas a nuestras relaciones.
Raquel Aldana
FUENTE https://brujulacuidador.com

viernes, 23 de septiembre de 2016

LA ENSEÑANZA DE LOS ÁRBOLES, por Herman Hesse

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Es difícil desasociar la sensibilidad artística de aquella que nos permite apreciar, y abrazar, el alma de la naturaleza. Incluso podríamos afirmar que la esencia primigenia de la estética, de las artes y de nuestras múltiples abstracciones en torno a la belleza, se origina en esa perfección retórica que pregonan las caídas de agua, las estructuras florales, los imperturbables desiertos o las intrigantes selvas.

Tomando en cuenta lo anterior, no debiera sorprendernos que Herman Hesse, el genial autor alemán, haya sido capaz de hilar un tributo literario a los árboles; esos pilares que irradian la más reconfortante sabiduría. Este fragmento fue tomado de su libro Wanderung: Aufzeichnungen (Berlin: Fischer, 1920; traducido al inglés como Wandering: Notes and Sketches y al español como El caminante).

En sus copas susurran el mundo, sus raíces descansan en lo infinito, pero no se pierden en él, sino que persiguen con toda la fuerza de su existencia una sola cosa: cumplir su propia ley, que reside en ellos, desarrollar su propia forma, representarse a sí mismos. Nada hay más ejemplar y más santo que un árbol hermoso y fuerte. Cuando se ha talado un árbol y éste muestra al mundo su herida mortal, en la clara circunferencia de su cepa y monumento puede leerse toda su historia: en los cercos y deformaciones están descritos con facilidad todo su sufrimiento, toda la lucha, todas las enfermedades, toda la dicha y prosperidad, los años frondosos, los ataques superados y las tormentas sobrevividas. Y cualquier campesino joven sabe que la madera más dura y noble tiene los cercos más estrechos, que en lo alto de las montañas y en peligro constante crecen los troncos más fuertes, ejemplares e indestructibles.

Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar por ellos, quien sabe escucharles, aprende la verdad. No predican doctrinas y recetas; predican indiferentes al detalle, la ley primitiva de la vida.
Un árbol dice: en mi vida se oculta un núcleo, una chispa, un pensamiento, soy vida de la vida eterna. Es única la tentativa y la creación que ha osado en mí la Madre Tierra. Mi misión es dar forma y presentar lo eterno en mis marcas singulares.

Un árbol dice: mi fuerza es la confianza. No sé nada de mis padres, no sé nada de miles de retoños que todos los años provienen de mí. Vivo hasta el fin del secreto de mi semilla, no tengo otra preocupación. Los árboles tienen pensamientos dilatados, prolijos y serenos, así como una vida más larga que la nuestra. Son más sabios que nosotros, mientras no les escuchamos. Pero cuando aprendemos a escuchar a los árboles, la brevedad, rapidez y apresuramiento infantil de nuestros pensamientos adquieren una alegría sin precedentes. Quien ha aprendido a escuchar a los árboles, ya no desea ser un árbol. No desea ser más que lo que es.
Fuente:  culturainquieta.com

TODO DEPENDE DE TU ATENCIÓN


Cada vez que te sientas mal por algo, cada vez que sientas miedo o angustia, tristeza o desolación, y te abruma esa emoción tan intensamente que no puedas reposar en paz, párate unos minutos y respira profundamente varias veces.
Puedes cerrar los ojos si lo deseas y dirige tu atención hacia tu interior. Pregúntate "¿soy consciente?"... no respondas, simplemente dirige tu atención en si eres consciente y permanece ahí.
Tu sufrimiento está ahí porque hay resistencia interna en ti...
te resistes al pensamiento que generó esa emoción tan intensa y provocó tanto dolor en ti.
Ahora pregúntate "¿quién se resiste?"... no respondas, simplemente dirige tu atención en quién es el que se resiste.
Posiblemente respondas esta pregunta con la palabra "yo"; "yo me estoy resistiendo".

Vamos a profundizar un poco más:
¿Quién es este "yo " que se resiste?... no respondas, tan solo dirige tu atención en ese "yo" que se resiste. 
Te vas a dar cuenta de que todo esto que está sucediendo, que estás viviendo está siendo observado por alguien que está más allá de todo esto. Está siendo contemplado por algo que no es de este mundo físico, algo que no tiene forma, ni dimensiones, ni puede ser etiquetado... algo que simplemente Es y que es consciente de todo lo que está sucediendo. Es consciente del dolor, es consciente del "yo" que siente el dolor y es consciente de la resistencia que el "yo" pone ante ese dolor.

Céntrate en Eso que es consciente, dirige tu atención ahí y permanece ahí unos minutos...
Al centrar tu atención en Eso que es consciente, el dolor, la resistencia y el "yo" han desaparecido, se han disuelto... solo existe Eso que es consciente.
Puedes darte cuenta de que absolutamente todo depende de dónde pones tu atención... porque Tú eres la Atención misma, Tú eres eso que percibe dependiendo de dónde esté puesta tu atención.
Si tu atención está puesta en un pensamiento y éste es negativo, al identificarte con ese pensamiento crearás dolor y te resistirás a sentirlo. Estás creando sufrimiento innecesariamente.
Si tu atención está puesta en el Observador, en Eso que está más allá de la experiencia del "yo", verás las cosas sin identificarte con ellas y por tanto, no crearás sufrimiento.
Por tanto, lo que importa es TU ATENCIÓN. 

Si no deseas crear más sufrimiento innecesariamente, ante un pensamiento negativo, dirige tu atención a Eso que está más allá y que observa y contempla todo lo que sucede... No te identifiques con el pensamiento, no crees un falso "yo" que sufre debido a ese pensamiento... suéltate y Ríndete! Permanece como la Presencia Consciente Observadora que está más allá de todo pensamiento, de toda emoción, y así vivirás sin identificarte. 

Desidentificarse es dirigir tu atención hacia tu interior, a Eso que está más allá de la experiencia, y ver el espacio que hay entre Tú y  la experiencia misma... Viendo realmente que nada sucede en realidad, pues todo se crea a medida que es observado, a medida que diriges tu atención a eso en concreto.
Si tu atención está siempre puesta en la Presencia Consciente Observadora que Es, podrás ver que no hay nadie, no hay un alguien (un "yo"), simplemente hay percibir.
Tú eres la Nada o el Vacío que percibe por medio de dónde se dirige la atención.
Tú percibes a medida en que creas mentalmente cuando enfocas tu atención en un pensamiento. 
Por tanto, enfoca tu atención en Ti Mismo cada vez que la atención se pierda en un pensamiento o en un suceso externo.

Camino al Despertar

jueves, 22 de septiembre de 2016

CONSCIENCIA: CAMBIA TU VIDA EN 17 SEGUNDOS

evolucionconsciente.org
Alinea tu energía tan frecuentemente como puedas. Si por lo menos dos o tres veces al día te detienes a pensar y buscar 17 segundos de pensamiento puro acerca de cualquier cosa, entonces habrás hecho suficiente para que tu día sea productivo.
¿Por qué 17 segundos?
Abraham Hicks dice que un pensamiento alcanza el combustible suficiente cuando centras tu atención durante 17 segundos (17 segundos de concentración pura). Ese pensamiento traerá consigo a otro que, por efectos de la ley de la atracción, será más poderoso y, al final de otros 17 segundos (o sea 34 segundos en total), el pensamiento evoluciona a un nivel de energía aún más poderoso. Después, si agregas otros 17 segundos (que harían un total de 51), continúa el proceso. Si finalmente puedes continuar hasta llegar a un total de 68 segundos (en cualquier aspecto de tu vida que desees), entonces habrás hecho un gran trabajo y ese deseo está camino a su realización.
La clave es el enfoque positivo puro (energía positiva y pura), sin resistencia en lo absoluto y sin permitir que durante este lapso de 68 segundos cruce por tu mente ni un pensamiento de carencia o negatividad de ningún tipo.
Abraham dice que la persona promedio rara vez finaliza una afirmación (o la formulación de un deseo) sin ofrecer energía contradictoria (pensamiento contrario a lo que se desea o pensamiento de duda).
Por ejemplo: “Quiero un coche nuevo… pero son muy caros, además no creo tener el dinero suficiente…”
Así que la mayoría de nosotros nunca hemos experimentado este proceso de 68 segundos puros de energía no contradictoria. 17+17+17+17 = 68 segundos Abraham nos da la siguiente información al respecto: 17 segundos equivalen a 2.000 horas-hombre (casi un año de 40 horas de trabajo a la semana) 34 segundos equivalen a 20.000 horas-hombre (o casi diez años de trabajo)
51 segundos equivalen a 200.000 horas-hombre (o 100 años de trabajo) 68 segundos equivalen a 2.000.000 dos millones de horas-hombre (o casi 1000 años de trabajo) Si aprendiéramos a utilizar este proceso de pensamiento puro no contradictorio durante tan sólo 68 segundos, entonces las horas de trabajo o la acción se volverían irrelevantes.
¿Cómo lograr 17 segundos de pensamiento puro?
Lograr 17 segundos de concentración en un pensamiento puro es más fácil hacerlo por escrito o dicho. Si vas a hacerlo por escrito, hazlo en forma de carta dirigida a algún amigo, haciendo de cuenta que eso que estás deseando ya ha sucedido en la realidad. Entonces describes tus sentimientos con todo detalle y te sumerjes tanto en la descripción que te parece como si de verdad lo estuvieras viviendo.
Otra forma de hacerlo es reunir un grupo de gente y hablar entre ustedes sobre algo que deseen a futuro, y también hablarlo como si el deseo ya se hubiese cumplido. Por ejemplo, si quieres tener una boda hermosa, hablen de lo mucho que les gustó la recepción, la música, el pastel, la decoración, etc. Este ejercicio hablado entre amigos puede durar más de 68 segundos, por lo regular dura de 5 a 20 minutos.
Recomendamos comenzar a hacer este ejercicio con cosas que no sean tan importantes para ti, así con el tiempo ganarás la suficiente destreza de concentración (y bajarás tu nivel de duda). 68 segundos son lo equivalente a 2 millones de horas-hombre… ¿Crees en esto? Si no lo crees, entonces te estás perdiendo la oportunidad de utilizar toda esta sabiduría en tu beneficio.
ABRAHAM HICKS
Adaptado del Texto Original escrito por Connee Chandler